
Los Yankees al rojo vivo siguen adelante mientras el Bronx cobra impulso
Los Yankees de Nueva York, ganadores de 11 de sus últimos 14 juegos, están haciendo más que simplemente acumular victorias: están demostrando una vez más que el béisbol es un juego de ritmo, confianza y dominio silencioso.
La victoria del lunes por la noche por 5-1 sobre Los Angeles Angels marcó su séptima victoria en ocho juegos, y si bien no estuvo repleta de fuegos artificiales ofensivos, fue otra exhibición de libro de texto de béisbol de precisión.
La historia de Ryan Yarbrough como el perdedor sigue mejorando
Si la temporada de Ryan Yarbrough fuera una historia, se clasificaría como un clásico de regreso. No tiene la velocidad espectacular ni la presencia imponente de la mayoría de los abridores modernos, pero sigue desafiando las expectativas.
A pesar de una efectividad de por vida superior a 4.00, Yarbrough ha encontrado su ritmo en 2024, bajando su efectividad a un sólido 3.06 tras blanquear a los Angels durante seis entradas (excepto un jonrón solitario de Zach Neto en la primera). Permitió solo dos hits y una base por bolas, ponchando a siete: tranquilo, sereno y con total control.
Una vez más, hay que reconocer el mérito del sistema de desarrollo de lanzadores de los Yankees. Con una ingeniosa combinación de sinkers, sweepers y lanzamientos lentos, Yarbrough convirtió el partido en una auténtica clínica de pitcheo, demostrando que la fineza aún puede triunfar en la liga actual, dominada por el poder.
Ryan Yarbrough
Volpe le da la vuelta al juego con un batazo que despeja las bases
Abajo 1-0 en la cuarta entrada, los Yankees aprovecharon una oportunidad. Cody Bellinger negoció una base por bolas con bases llenas para empatar el juego, pero fue Anthony Volpe quien asestó el golpe de gracia.
Con hielo en las venas, Volpe conectó un doble de tres carreras por encima de la cabeza del jardinero central, revolucionando el juego. Fue su decimosexto doble de la temporada, y aunque terminó de 4-1, esas tres carreras impulsadas cambiaron el rumbo del partido.
Volpe está emergiendo como algo más que un joven campocorto prometedor: se está convirtiendo en la bujía de los Yankees, el hombre que cambia el impulso cuando más importa.
El bullpen sigue dominando silenciosamente
Incluso sin algunos relevistas clave, el bullpen de los Yankees sigue siendo una fuerza. Yerry De Los Santos estuvo espectacular en 1.1 entradas, ponchando a tres y reduciendo su efectividad a 1.64. Mark Leiter Jr. le siguió con dos outs cruciales, bajando su efectividad a 2.38. Luke Weaver trabajó la novena, permitiendo un hit y una base por bolas, pero sin dejar escapar el juego.
En una temporada en la que muchos equipos luchan por encontrar un relevo confiable, el bullpen de los Yankees está funcionando: eficiente, inquebrantable e implacable.
Con cada noche que pasa, la confianza de los Yankees crece. Las victorias se acumulan, las actuaciones son cada vez más sólidas y el impulso es innegable. Algo grande se está gestando en el Bronx, y el resto de la liga empieza a sentirlo.